Cualquier disciplina que tenga relación con el ser
humano requiere de un criterio de aplicación que esté en consonancia con la
comprensión que de dicho ser humano poseemos. Es importante entender que la
noción de criterio hace referencia a la norma de aplicación de un conocimiento
o una habilidad.
Se podría decir, por tanto, que Criterio
Sofrodynámico es la forma en la que se aplican, en un momento dado, los
diferentes elementos del entrenamiento sofrodynámico así como todos los
conocimientos teóricos y prácticos que se enseñan durante el aprendizaje de
dicha disciplina.
Parece que encontrarse a gusto consigo mismo es algo
imprescindible para la salud del cuerpo y de la mente. Ese estado de la mente
en el que nos encontramos a gusto y satisfechos con que quienes somos, se
conoce como sana autoestima.
Pero,
según parece, existe en nuestra sociedad un número elevado de personas que
sufren debido a dificultades en este aspecto y se quejan porque no se gustan o
no se aceptan suficientemente, bien a nivel físico, mental o comportamental. En
definitiva, carecen de esa sana autoestima.
En la cultura oriental la mente es conocida como el caballo loco, el
mono borracho o como el pájaro que salta de una rama a otra. Estas
comparaciones con algunas especies del mundo animal, sirven para darnos una
idea de lo que habitualmente sucede con los procesos de nuestra mente. Queremos
ir para un lado y ella nos lleva a otro. Estamos en el trabajo mientras que
nuestra cabeza está fuera de él; luego, cuando volvemos a nuestra casa, la
mente vuelve a estar en el trabajo o a cualquier otro sitio diferente del
pasado o del futuro. Parece como que el cuerpo y la mente difícilmente
coinciden en el aquí y en el ahora.
A lo largo de muchos años
hemos dedicado un buen número de horas al estudio y a la formación profesional,
lo cual siendo muy importante, seguramente, no nos ha ayudado a mejorar el
aspecto más fundamental de nuestra vida, vivir con plenitud.
El sistema académico de
enseñanza convencional nos ha permitido aprender muchas cosas pero se ha
mostrado francamente insuficiente a la hora de hacernos personas más felices.
Nos han adiestrado en conocimientos y habilidades suficientemente útiles como para
ganarnos lavida, pero no en aquellas
otras que son necesarias para poder autorrealizarnos como personas.
En el mundo material en el que vivimos no suele ser demasiado complicado
que podamos establecer ciertas metas. La mayoría de las personas, aunque no
todas, tienen más o menos claro el tipo de trabajo que les gustaría realizar o
los estudios que quisieran efectuar, la casa en la que les gustaría habitar o
el coche que desearían conducir.